Como garantizar suministros de agua confiables y seguros con Tecnología de Ozono en Santo Domingo
Introducción
La bioseguridad es un pilar crítico en la industria porcina para prevenir enfermedades devastadoras (como la peste porcina africana o la gripe porcina) y reducir la necesidad de antibióticos. En este contexto, la tecnología de ozono surge como una herramienta innovadora y eficaz para desinfectar el ambiente de granjas y plantas de procesamiento de cerdos. El ozono es un potente oxidante de amplio espectro, capaz de inactivar bacterias, virus, hongos y otros patógenos en aire, agua y superficies.
A diferencia de los desinfectantes químicos convencionales, el ozono se descompone rápidamente en oxígeno sin dejar residuos tóxicos, lo que lo convierte en una opción atractiva para mejorar la higiene y salud en explotaciones porcinas. En este informe técnico se explicará cómo funciona la ozonización, sus aplicaciones prácticas en la cría y procesamiento de cerdos, la evidencia científica disponible, los aspectos regulatorios y operativos a considerar, sus ventajas frente a métodos tradicionales, así como sus limitaciones y recomendaciones de seguridad. El objetivo es promover una adopción informada de esta tecnología entre productores, profesionales porcinos y autoridades, fortaleciendo así la bioseguridad en el sector.
A diferencia de los desinfectantes químicos convencionales, el ozono se descompone rápidamente en oxígeno sin dejar residuos tóxicos, lo que lo convierte en una opción atractiva para mejorar la higiene y salud en explotaciones porcinas. En este informe técnico se explicará cómo funciona la ozonización, sus aplicaciones prácticas en la cría y procesamiento de cerdos, la evidencia científica disponible, los aspectos regulatorios y operativos a considerar, sus ventajas frente a métodos tradicionales, así como sus limitaciones y recomendaciones de seguridad. El objetivo es promover una adopción informada de esta tecnología entre productores, profesionales porcinos y autoridades, fortaleciendo así la bioseguridad en el sector.
¿Qué es el ozono y cómo funciona?
El ozono es una forma triatómica del oxígeno caracterizada por su inestabilidad y alto poder oxidante. Se genera típicamente in situ a partir de oxígeno gaseoso mediante descargas eléctricas de alto voltaje (método de corona) o radiación UV, ya que no puede almacenarse por mucho tiempo debido a su rápida descomposición. Al dispersarse en el medio, el ozono reacciona con compuestos orgánicos y membranas celulares de microorganismos, provocando su destrucción. Este mecanismo oxidativo le confiere un amplio espectro desinfectante: es más eficaz que el cloro o el dióxido de cloro para eliminar microbios, incluyendo bacterias (como Salmonella, E. coli, Listeria), levaduras, mohos, parásitos e incluso virus.
Estudios han demostrado que el ozono interfiere en procesos vitales de patógenos (por ejemplo, destruyendo la pared celular de bacterias o la cápside de virus), logrando inactivarlos rápidamente. Tras reaccionar, el ozono se convierte nuevamente en oxígeno , por lo que no deja residuos químicos en el agua, el aire o los alimentos tratados. Estas características hacen que la ozonización sea considerada una técnica de desinfección ambientalmente segura y compatible con sistemas de producción de alimentos, incluso en esquemas de producción orgánica.
Estudios han demostrado que el ozono interfiere en procesos vitales de patógenos (por ejemplo, destruyendo la pared celular de bacterias o la cápside de virus), logrando inactivarlos rápidamente. Tras reaccionar, el ozono se convierte nuevamente en oxígeno , por lo que no deja residuos químicos en el agua, el aire o los alimentos tratados. Estas características hacen que la ozonización sea considerada una técnica de desinfección ambientalmente segura y compatible con sistemas de producción de alimentos, incluso en esquemas de producción orgánica.
Aplicaciones del ozono en las granjas porcinas
En las explotaciones de cerdos, el ozono puede aplicarse de diversas formas para mejorar la sanidad del entorno y controlar patógenos. A continuación, se detallan sus principales aplicaciones en fase de cría y engorde:
Tratamiento del aire y ambiente de las naves
La calidad del aire en las naves de engorde y criaderos es clave, ya que el aire viciado puede transmitir enfermedades respiratorias y afectar el rendimiento de los animales. La ozonización del aire consiste en introducir ozono gaseoso en las instalaciones porcinas mediante generadores, ya sea de forma continua a baja concentración o en tratamientos puntuales de choque.
En aplicaciones continuas (dosis seguras inferiores a 0,1 ppm), el ozono ayuda a mantener una carga microbiana ambiental baja sin perjudicar a los animales. Por ejemplo, investigaciones en granjas han mostrado que niveles de ozono de ~0,03 ppm en el aire pueden reducir la concentración de bacterias aerotransportadas en alrededor de un 30%, así como disminuir el polvo inhalable en un ~21%. Asimismo, el ozono oxida compuestos como el amoníaco (NH<sub>3</sub>) y sulfuros derivados del estiércol, contribuyendo a mitigar olores y gases irritantes. En un estudio clásico, el tratamiento con ozono logró bajar la concentración de amoníaco en las naves de 37 ppm a ~19 ppm en promedio (una reducción de 18 ppm) durante un período de 16 meses. Incluso en condiciones de ventilación elevada (verano), se observó una ligera disminución del amoníaco ambiental con ozono (de 14 a 12 ppm). Esto evidencia que la ozonización ambiental puede mejorar la atmósfera de las granjas, reduciendo gases nocivos y patógenos en suspensión.
Además de la reducción de patógenos y contaminantes, la desinfección continua del aire mediante ozono podría traducirse en mejoras productivas. Al bajar la exposición de los cerdos a microbios y polvo, se espera una menor incidencia de enfermedades respiratorias y estrés, lo que puede reflejarse en mejores ganancias de peso y conversión alimenticia. De hecho, en la experiencia antes citada, los cerdos expuestos a ozono mostraron una ligera mejora en la ganancia diaria (564 g/día vs 549 g en el grupo control) y mejor conversión, sin efectos adversos apreciables en su salud respiratoria. No obstante, es importante señalar que los resultados pueden variar según las condiciones: otro estudio reportó que una aplicación inadecuada de ozono incrementó las partículas respirables finas en el aire (~26% más) y no mejoró la productividad. Por ello, el uso de ozono en aire debe optimizarse (p. ej., evitando exceso de ozono que genere subproductos) y complementarse con buena ventilación y manejo de polvo.
En tratamientos de choque, el ozono se aplica a concentraciones altas en galpones vacíos, buscando una desinfección profunda entre lotes. Este método permite destruir patógenos persistentes en el ambiente y superficies de la instalación. La recomendación es realizarlo cuando no haya animales ni personas presentes, cerrando la nave para que el ozono alcance rincones y equipos, y posteriormente ventilando bien antes de repoblar. El ozono gaseoso puede penetrar en grietas, sistemas de ventilación y áreas de difícil acceso, desinfectando donde métodos líquidos tradicionales podrían no llegar fácilmente. Muchos productores utilizan estos choques de ozono como alternativa a fumigaciones con formaldehído u otros químicos, con la ventaja de no dejar residuos corrosivos ni olores químicos después del tratamiento. En síntesis, la ozonización del aire –tanto en continuo como en choques puntuales– es una estrategia efectiva para reducir patógenos aerógenos, mejorar la calidad del aire y contribuir a entornos más saludables en las granjas porcinas.
En aplicaciones continuas (dosis seguras inferiores a 0,1 ppm), el ozono ayuda a mantener una carga microbiana ambiental baja sin perjudicar a los animales. Por ejemplo, investigaciones en granjas han mostrado que niveles de ozono de ~0,03 ppm en el aire pueden reducir la concentración de bacterias aerotransportadas en alrededor de un 30%, así como disminuir el polvo inhalable en un ~21%. Asimismo, el ozono oxida compuestos como el amoníaco (NH<sub>3</sub>) y sulfuros derivados del estiércol, contribuyendo a mitigar olores y gases irritantes. En un estudio clásico, el tratamiento con ozono logró bajar la concentración de amoníaco en las naves de 37 ppm a ~19 ppm en promedio (una reducción de 18 ppm) durante un período de 16 meses. Incluso en condiciones de ventilación elevada (verano), se observó una ligera disminución del amoníaco ambiental con ozono (de 14 a 12 ppm). Esto evidencia que la ozonización ambiental puede mejorar la atmósfera de las granjas, reduciendo gases nocivos y patógenos en suspensión.
Además de la reducción de patógenos y contaminantes, la desinfección continua del aire mediante ozono podría traducirse en mejoras productivas. Al bajar la exposición de los cerdos a microbios y polvo, se espera una menor incidencia de enfermedades respiratorias y estrés, lo que puede reflejarse en mejores ganancias de peso y conversión alimenticia. De hecho, en la experiencia antes citada, los cerdos expuestos a ozono mostraron una ligera mejora en la ganancia diaria (564 g/día vs 549 g en el grupo control) y mejor conversión, sin efectos adversos apreciables en su salud respiratoria. No obstante, es importante señalar que los resultados pueden variar según las condiciones: otro estudio reportó que una aplicación inadecuada de ozono incrementó las partículas respirables finas en el aire (~26% más) y no mejoró la productividad. Por ello, el uso de ozono en aire debe optimizarse (p. ej., evitando exceso de ozono que genere subproductos) y complementarse con buena ventilación y manejo de polvo.
En tratamientos de choque, el ozono se aplica a concentraciones altas en galpones vacíos, buscando una desinfección profunda entre lotes. Este método permite destruir patógenos persistentes en el ambiente y superficies de la instalación. La recomendación es realizarlo cuando no haya animales ni personas presentes, cerrando la nave para que el ozono alcance rincones y equipos, y posteriormente ventilando bien antes de repoblar. El ozono gaseoso puede penetrar en grietas, sistemas de ventilación y áreas de difícil acceso, desinfectando donde métodos líquidos tradicionales podrían no llegar fácilmente. Muchos productores utilizan estos choques de ozono como alternativa a fumigaciones con formaldehído u otros químicos, con la ventaja de no dejar residuos corrosivos ni olores químicos después del tratamiento. En síntesis, la ozonización del aire –tanto en continuo como en choques puntuales– es una estrategia efectiva para reducir patógenos aerógenos, mejorar la calidad del aire y contribuir a entornos más saludables en las granjas porcinas.
Tratamiento del agua de bebida y proceso
El agua en las granjas puede ser un vector de enfermedades (transmisión de bacterias como E. coli, Salmonella, Lawsonia, virus entéricos, etc.) si no se mantiene adecuadamente desinfectada. La tecnología de ozono ofrece una solución para tratar el agua de bebida de los cerdos sin recurrir a cloro u otros químicos. Al ozonizar el agua (pasándola por un contacto con gas ozono o mediante generadores en línea), se logra destruir microorganismos patógenos presentes en ella. El ozono disuelto ataca las membranas celulares y material genético de los microbios en el agua, eliminando bacterias coliformes, levaduras y parásitos (como ooquistes de Cryptosporidium o quistes de Giardia) con una eficacia superior al cloro tradicional. Por ejemplo, sistemas de ozono pueden inactivar rápidamente E. coli y otros coliformes en el agua, asegurando que el agua que beben los animales esté libre de agentes causantes de diarreas y otras infecciones.
Un beneficio adicional es que el ozono también oxida materia orgánica disuelta, ayudando a controlar biofilms y depósitos en las tuberías de bebederos. Esto significa menos obstrucciones y una reducción en nichos donde pudieran proliferar bacterias. A diferencia del hipoclorito, el ozono no genera sabor residual ni subproductos como trihalometanos en el agua; tras su acción desinfectante, simplemente se descompone en oxígeno, por lo que no altera el consumo de agua ni el apetito de los animales. Muchos productores han empezado a implementar generadores de ozono en los tanques de agua o en el ingreso de línea de bebederos, especialmente en producciones donde se busca reducir el uso de antibióticos preventivos: mantener el agua libre de patógenos es clave para prevenir brotes entéricos. En resumen, la ozonización del agua de las granjas porcinas ofrece una forma segura y eficaz de asegurar agua sanitaria, sin químicos adicionados, protegiendo la salud digestiva de los cerdos y contribuyendo a la bioseguridad.
Desinfección de superficies, equipos e instalaciones
Las superficies en contacto con los animales (corrales, parideras, pasillos) y los equipos de las granjas (comedores, bebederos, herramientas) requieren limpieza y desinfección regular para cortar el ciclo de infecciones. El ozono puede aplicarse en estos casos de dos modos: como gas ambiental o disuelto en agua para uso como solución desinfectante.
- Ozonización gaseosa de instalaciones: implica liberar ozono en los galpones cerrados (similar al tratamiento de choque mencionado) para que el gas alcance paredes, pisos, jaulas, techos y equipos allí presentes. El ozono gaseoso tiene alto poder de penetración y difunde uniformemente, logrando entrar en rendijas o superficies irregulares donde patógenos podrían refugiarse. Este método es útil tras la limpieza física (retirada de estiércol, lavado con agua) de las instalaciones vacías: una vez limpias, se cierra el lugar y se ozoniza para eliminar remanentes microbianos en el ambiente y sobre las superficies. Se ha comprobado que el ozono gaseoso, aplicado correctamente, destruye rápidamente bacterias, virus, hongos, esporas e incluso posibles priones presentes en el entorno. En cuestión de segundos o minutos, altas concentraciones de ozono pueden alcanzar niveles de inactivación muy altos. Un caso particular de interés es la desinfección de vehículos de transporte de animales o de personal: cámaras de ozono o túneles de desinfección con ozono se están explorando para sanitizar camiones, utensilios o vestimenta antes de entrar o salir de una granja, evitando introducir patógenos externos.
- Agua ozonizada para higienizado: El ozono disuelto en agua (conocido como agua ozonizada) se emplea como un desinfectante líquido multiuso. Puede usarse para lavar y enjuagar superficies, equipos y herramientas, reemplazando o complementando a desinfectantes químicos convencionales. Por ejemplo, tras el lavado con detergente de los corrales o salas de parto, se puede rociar o enjuagar con agua ozonizada para lograr una sanitización final de alto nivel. Esta agua ozonizada destruye los microorganismos presentes en las superficies y, nuevamente, no deja residuos tóxicos: su residuo es simplemente agua ligeramente oxigenada. Es apta para superficies en contacto con alimentos o animales, por lo que puede emplearse en la limpieza de silos de alimento, tanques de agua, comederos, etc. También se ha utilizado en pediluvios sanitarios (alfombras o bandejas en las entradas, con agua ozonizada) para la desinfección de botas del personal, logrando control de patógenos sin usar compuestos corrosivos. Otro uso reportado es la reutilización de aguas: granjas con sistemas de recirculación o tratamientos de purines han empleado ozono para reducir la carga microbiana en aguas residuales, facilitando su reutilización o vertido cumpliendo normativas ambientales.
En suma, el ozono provee una solución integral para desinfectar tanto el entorno aéreo como las superficies y el agua en granjas porcinas. Esta versatilidad permite elevar los estándares higiénicos en la producción porcina, combatiendo fuentes de infección en múltiples frentes (aire, agua, equipos). Sin embargo, es fundamental integrar la ozonización dentro de un programa completo de bioseguridad que incluya limpieza física, cuarentenas, control de tránsito, buen manejo de residuos, etc., para obtener resultados óptimos.
Uso del ozono en el procesamiento de cerdos (mataderos y plantas cárnicas)
Además de su papel en la fase de cría, la tecnología de ozono ha demostrado valor en la etapa de procesamiento de carne porcina, es decir, en mataderos, salas de faenado y plantas de alimentos. La contaminación microbiana de canales y productos cárnicos es una preocupación de inocuidad alimentaria, y el ozono puede actuar como una herramienta de sanitización efectiva y aprobada en varios países para este fin.
Desinfección de canales y carne: Tras el sacrificio, las canales de cerdo pueden ser tratadas con agua ozonizada o con ozono gaseoso en cámaras frías para reducir la carga bacteriana en la superficie de la carne. El ozono tiene actividad letal contra patógenos alimentarios comunes en carne de cerdo, como Salmonella typhimurium, Yersinia enterocolitica, Staphylococcus aureus, Listeria monocytogenes y E. coli, entre otros. Por ejemplo, experimentos han mostrado que Listeria es especialmente sensible al ozono, pero en general todas estas bacterias patógenas se ven significativamente reducidas tras tratamientos ozonizados. En la práctica, algunas plantas procesadoras emplean aspersión con agua ozonizada sobre las canales inmediatamente después del pelado y eviscerado, lo que logra una reducción rápida de la carga microbiana sin emplear cloro ni otros desinfectantes químicos. Otra modalidad es insuflar ozono gaseoso en cámaras de refrigeración de canales o salas de desposte: el ozono en el aire frío actúa como agente antiséptico continuo, evitando el crecimiento de mohos y bacterias en las superficies cárnicas durante la maduración en frío. Esto ayuda a prolongar la vida útil del producto y mantener su calidad sanitaria.
Higienización de equipos y superficies en planta: Al igual que en las granjas, en la planta de proceso es crucial sanitizar mesas de corte, sierras, cuchillos, ganchos, cintas transportadoras y demás equipos que contacten con la carne. El ozono permite hacerlo de forma rápida y sin residuos químicos. Se utiliza agua ozonizada para enjuagar y desinfectar cintas y superficies de acero inoxidable durante y después de la jornada. También puede generarse ozono gaseoso en recintos (como cámaras, túneles o contenedores) para esterilizar utensilios y equipamiento en lotes, similar a cómo se usa el vapor o radiación UV. La gran ventaja es que, al no dejar sabores ni toxinas, el ozono puede emplearse sin necesidad de enjuagar posteriormente con agua potable (a diferencia de algunos detergentes o compuestos cuaternarios). Esto ahorra tiempo y asegura que, tras la desinfección, los equipos estén listos y seguros para el siguiente uso.
Extensión de vida útil y calidad del producto: Un beneficio notable de la aplicación de ozono en productos cárnicos es la reducción de la contaminación que causa deterioro. Al disminuir los recuentos microbianos en la superficie de cortes de carne, se retrasa la aparición de signos de descomposición, malos olores y slime. Estudios recientes sobre carnes frescas han concluido que tratamientos con ozono (por ejemplo, agua con nanoburbujas de ozono para lavar carne) pueden disminuir la carga bacteriana y prolongar la vida de anaquel de la carne fresca de cerdo. Es decir, la carne tratada con ozono se conserva en buen estado por más tiempo durante su almacenamiento refrigerado, en comparación con métodos convencionales, sin afectar negativamente sus propiedades organolépticas cuando se aplica correctamente. En la industria alimentaria, el ozono se ha utilizado también para tratar salchichas, jamones y otros productos cárnicos a fin de controlar mohos superficiales y patógenos post-proceso, especialmente en combinación con otras tecnologías (hurdle technology).
Cabe destacar que el uso de ozono en plantas de alimentos está aprobado por agencias regulatorias de alto nivel. En Estados Unidos, por ejemplo, la FDA reconoció el ozono como sustancia GRAS (Generally Recognized As Safe) y en 2001 autorizó formalmente su uso en la industria alimentaria para contacto directo con alimentos, incluyendo carnes rojas, aves y pescados. Desde entonces, muchas instalaciones cárnicas implementaron ozonizadores en sistemas CIP (limpieza en sitio) y en tratamientos de materias primas. En Europa y otros países, el ozono también es aceptado para sanitización de superficies en contacto con alimentos y tratamiento de agua, cumpliendo con normativas de seguridad alimentaria. Esta aceptación regulatoria se basa en abundante evidencia científica de su eficacia microbicida y la ausencia de residuos dañinos en el producto final.
En resumen, en el eslabón de procesamiento porcino, la tecnología de ozono brinda soluciones para garantizar la inocuidad y calidad de la carne y productos derivados. Desde la matanza hasta el empaque, el ozono puede integrarse para mantener instalaciones y alimentos libres de microorganismos indeseados, complementando las Buenas Prácticas de Manufactura y demás protocolos sanitarios.
Evidencia científica y casos de estudio
A lo largo de las últimas décadas, múltiples investigaciones han evaluado el impacto de la ozonización en la producción porcina, aportando un respaldo científico al uso de esta tecnología. A continuación se resumen algunos hallazgos clave y experiencias prácticas:
- Reducción de patógenos aerotransportados: Un estudio realizado en Australia (Banhazi et al., 2011) demostró que la introducción de ozono a baja concentración en naves porcinas redujo significativamente la carga de bacterias y polvo en el aire, como se mencionó previamente. De forma similar, investigaciones más recientes empleando pulverización de agua ozonizada en criaderos de lechones han reportado descensos notables en la concentración de partículas y microorganismos en suspensión. Por ejemplo, un trabajo publicado en 2024 (Yoshino et al., Animals) logró disminuir más del 50% la masa de aerosol en un área tratada con nanoburbujas de ozono, en comparación con un área control sin tratar. Esto sugiere que la ozonización puede ser muy efectiva para mitigar la carga de bioaerosoles (polvo + microbios) responsables de propagar enfermedades respiratorias en las granjas.
- Inactivación de virus de alto impacto: Diversos ensayos de laboratorio han comprobado la fuerte acción virucida del ozono, incluyendo virus de preocupación para el sector porcino. Un ejemplo destacado es el virus de la Peste Porcina Africana (PPA), altamente resistente en el ambiente y letal para los cerdos. Investigadores chinos evaluaron el ozono como desinfectante contra PPA y hallaron que el agua ozonizada es capaz de inactivar rápidamente este virus. Con concentraciones de 5–20 mg/L de ozono disuelto, lograron eliminar el 99% – 99,9% de la infectividad del virus en apenas 1–3 minutos de contacto. Estos resultados indican que el ozono, aplicado correctamente (por ejemplo en lavado de vehículos, ropa o materiales contaminados con sangre), puede ser una herramienta eficaz para el control de virus altamente patógenos. Adicionalmente, se ha documentado que la aspersión de ozono en aire reduce la carga de otros virus respiratorios y entéricos en instalaciones ganaderas, aunque su eficiencia varía según la concentración y presencia de materia orgánica. Más allá de entornos experimentales, algunas granjas comerciales que adoptaron la ozonización han reportado una menor incidencia de brotes virales; incluso se afirma anecdóticamente que aquellas que usan ozono regularmente no han sufrido casos de peste porcina clásica o africana en sus instalaciones. Si bien estas afirmaciones deben tomarse con cautela, refuerzan el potencial del ozono como barrera adicional contra enfermedades exóticas.
- Mejoras en parámetros productivos y reducción de antibióticos: Al mejorar la higiene del entorno, la ozonización puede contribuir a una mejor salud de los animales y, por ende, a un mejor desempeño productivo. Estudios epidemiológicos han encontrado correlación entre altos niveles de bioseguridad y menores tasas de enfermedades que requieren tratamiento antibiótico. Por ejemplo, en granjas alemanas se observó que el fortalecimiento de medidas de limpieza y desinfección internas se asocia con menor uso de antibióticos en cerdos desde el nacimiento hasta sacrificio. La introducción de tecnologías como el ozono dentro de los protocolos de limpieza podría ser una de esas medidas beneficiosas. En un ensayo de campo, se registró una leve mejora de la ganancia de peso diaria y la conversión alimenticia en cerdos donde se ozonizaba el ambiente continuamente. Asimismo, al reducir la carga de patógenos en agua y comida, se previenen diarreas y otras enfermedades subclínicas que merman la eficiencia. Un beneficio indirecto reportado por productores que emplean ozono es la reducción en gastos veterinarios y uso de medicamentos, atribuido a una menor incidencia de enfermedades oportunistas en un ambiente más limpio. Todos estos datos apuntan a que la ozonización puede ser una aliada para mejorar la sanidad del rebaño y avanzar hacia una producción porcina con menos antibióticos, alineada con las exigencias de seguridad alimentaria y salud pública actuales.
- Casos de adopción en el sector porcino: Varias integraciones y granjas de diferentes países ya han incorporado la tecnología de ozono. En España y América Latina, empresas especializadas ofrecen instalaciones de ozono a medida para granjas porcinas, con testimonios de mejoras en parámetros de producción y en la calidad del aire percibido. En América del Norte, algunas grandes granjas utilizan ozono en sistemas de filtración de aire de entrada para prevenir la introducción de virus (complementando los filtros HEPA). En mataderos, su uso está relativamente extendido en la sanitización de recirculaciones de agua y limpieza de plantas procesadoras de carne. Estos casos reales sirven de referencia y demuestran la viabilidad operativa del ozono a escala comercial en el sector. No obstante, también se han identificado desafíos —por ejemplo, ajustes necesarios para climas fríos (donde la eficacia del ozono en agua disminuye con temperatura baja) o la necesidad de capacitación del personal—, lo que resalta la importancia de implementar la tecnología de forma informada y planificada.
En síntesis, la evidencia científica respalda sólidamente la eficacia del ozono como desinfectante en diversos ámbitos de la producción porcina. Tanto resultados de laboratorio (e.g., inactivación de patógenos específicos) como experiencias de campo (mejoras en bioseguridad y rendimiento) convergen en que el ozono puede ser una herramienta valiosa para elevar el nivel sanitario en granjas y plantas porcinas. A continuación, se discutirán los aspectos regulatorios y prácticos que deben considerarse para su adopción segura y efectiva.
Consideraciones regulatorias
El uso de ozono en aplicaciones agropecuarias y alimentarias está sujeto a normativas que buscan asegurar la seguridad de los trabajadores, los animales y los consumidores finales. Afortunadamente, la ozonización cuenta con un amplio reconocimiento regulatorio como método seguro de desinfección cuando se usa correctamente.
En el ámbito de seguridad alimentaria, como se mencionó, la FDA de EE.UU. aprobó en 2001 el uso de ozono tanto en agua como en contacto directo con alimentos, incluyendo productos cárnicos. Esta aprobación se basó en su clasificación previa como GRAS y en evidencia de que no deja residuos tóxicos en los alimentos tratados. Desde entonces, el ozono figura como un agente antimicrobiano permitido en el procesamiento de alimentos en muchos países. La Unión Europea autoriza el ozono para la desinfección de agua potable y ha avalado su uso en superficies de plantas de procesamiento, bajo las directrices de higiene alimentaria (por ejemplo, en la limpieza de circuitos CIP, siempre que no queden concentraciones nocivas en el producto final). Organismos internacionales como la FAO/OMS han estudiado el ozono y apoyan su uso como desinfectante, señalando su efectividad contra patógenos alimentarios y la ausencia de peligros químicos residuales cuando se maneja adecuadamente.
En cuanto a la bioseguridad pecuaria, no suele requerirse un registro de producto químico para el ozono, dado que este se genera in situ y no se comercializa como sustancia envasada. Sin embargo, las granjas que instalen sistemas de ozono deben cumplir con regulaciones laborales y ambientales pertinentes. Un aspecto clave es la observancia de los límites de exposición ocupacional al ozono: muchas legislaciones nacionales se alinean con el estándar de OSHA (EE.UU.), que fija un límite de 0,1 ppm de ozono en aire promediado en 8 horas para proteger a los trabajadores. En España, por ejemplo, el INSST establece valores similares (TLV del orden de 0,05–0,1 ppm según diferentes guías). Es responsabilidad de la empresa garantizar que la concentración de ozono en áreas ocupadas por personas se mantenga por debajo de dichos umbrales. Esto puede lograrse mediante sistemas de monitoreo continuo y controles de ingeniería (ventilación forzada, destructores de ozono) que mitiguen acumulaciones.
Adicionalmente, las agencias ambientales regulan las emisiones de ozono al ambiente. Si bien el ozono generado in situ tiende a decaer pronto a oxígeno, hay normativas de calidad de aire que consideran el ozono un contaminante a nivel de baja atmósfera (smog fotoquímico). Por ello, si se usa ozono en grandes volúmenes de aire evacuado (por ejemplo, de una planta), podrían requerirse filtros o catalizadores destructores antes de liberarlo al exterior, para no exceder niveles de ozono ambiental permisibles.
Desde la perspectiva de certificaciones y estándares, las granjas y plantas que adopten ozono pueden necesitar documentar su procedimiento dentro de sus planes HACCP o programas de bioseguridad. Por ejemplo, en esquemas de producción certificada (orgánica, bienestar animal, etc.), el ozono es generalmente aceptado e incluso valorado por ser un desinfectante “verde”. Pero se debe capacitar al personal y tener procedimientos escritos que aseguren su uso eficaz y seguro.
Un punto a tener en cuenta es que los equipos generadores de ozono deben cumplir normativas eléctricas e industriales. Antes de instalar, conviene verificar que el proveedor entregue equipos certificados (p. ej., marcado CE en la UE, cumplimiento de estándares UL/CSA en Norteamérica) y que éstos cuenten con dispositivos de seguridad (como detectores integrados que apaguen el sistema si la concentración excede cierto nivel, o sistemas de alarma). En algunos países, puede requerirse notificar a la autoridad laboral la puesta en marcha de sistemas con ozono, equiparándolos a otros equipos de desinfección.
En resumen, regulatoriamente el camino está allanado para la adopción del ozono: se reconoce su seguridad y eficacia en la producción alimentaria y porcina, siempre que se respeten las directrices de uso seguro. Las empresas deben enfocarse en cumplir los límites de exposición, en capacitar a su personal y en integrar la tecnología dentro del marco legal vigente (higiene alimentaria, seguridad laboral y medioambiental). Hecho esto, la ozonización puede implementarse con confianza desde el punto de vista normativo.
Consideraciones operativas para su implementación
Implementar la tecnología de ozono en una granja o planta porcina requiere planificación y adaptaciones operativas para asegurar su eficacia.
Algunos aspectos prácticos a considerar son:
Algunos aspectos prácticos a considerar son:
- Dimensionamiento y ubicación de equipos: Se debe seleccionar un generador de ozono con la capacidad adecuada al volumen de aire o agua a tratar. Los proveedores suelen ayudar a dimensionar el sistema (gramos de ozono por hora necesarios) según los m<sup>3</sup> de la nave o los L/min de agua. Los generadores deben ubicarse en áreas secas y ventiladas, y preferiblemente cerca del punto de aplicación para minimizar pérdidas (recordando que el ozono se descompone en cuestión de minutos). En tratamientos de aire, puede integrarse el sistema al ducto de ventilación existente o montar difusores en distintos puntos de la nave para distribuir el ozono homogéneamente.
- Integración con el manejo diario: Es fundamental definir cuándo y cómo aplicar el ozono sin interferir con las labores diarias ni con el bienestar animal. En manejo del aire, muchos optan por ozonización continua en bajo nivel durante todo el ciclo, lo cual requiere programar el generador para mantener niveles seguros (usualmente <0,05–0,1 ppm en presencia de cerdos). En otros casos, se realizan aplicaciones intermitentes (por ejemplo, encender el ozono por las noches cuando hay menos personal presente). Para tratamientos de choque, habrá que planificar ventanas entre lotes: después de lavar y antes de entrar animales nuevos, se sella la instalación y se ozoniza por X horas. Este proceso debe coordinarse de modo que no retrase la producción ni ponga en riesgo a ningún trabajador o animal.
- Monitoreo y control: Como tecnología, la ozonización es muy efectiva pero debe estar bajo control estricto. Es altamente recomendable instalar sensores de ozono en las áreas tratadas, conectados a alarmas y al sistema de control del generador. Estos sensores vigilan la concentración ambiente; si sube por encima del umbral definido, se dispara una alerta o se corta la generación automáticamente. Además, personal entrenado debería realizar mediciones periódicas manuales de validación (por ejemplo, con tubos detectores o medidores portátiles) para asegurar que los niveles objetivos se están cumpliendo. En agua, se puede monitorear el REDOX (ORP) o el residual de ozono disuelto para verificar dosis efectivas.
- Mantenimiento y fiabilidad: Los sistemas de ozono generalmente requieren poco mantenimiento, pero no es nulo. Periódicamente se deben inspeccionar y limpiar los componentes del generador (p. ej., las placas de descarga corona, filtros de aire de entrada, etc.) según las indicaciones del fabricante. Algunas piezas como lámparas UV (si ese fuera el método) o válvulas podrían requerir reemplazo tras cierta cantidad de horas de uso. Es importante establecer un plan de mantenimiento preventivo para evitar paradas imprevistas, especialmente si el ozono se ha vuelto crítico para la bioseguridad de la granja. También tener en cuenta que el aire de alimentación debe ser seco y libre de impurezas; de lo contrario, la producción de ozono puede mermar. Por ello, muchos equipos incorporan secadores o requerirán suministro de oxígeno concentrado para mayor eficiencia.
- Capacitación del personal: Un elemento operacional clave es entrenar al equipo humano en el uso seguro y eficaz del ozono. Los trabajadores deben comprender tanto los beneficios como los riesgos: saber que el olor a "aire fresco" del ozono es señal de que está presente, conocer los síntomas de sobreexposición (irritación, tos, dolor de cabeza) y los procedimientos de emergencia (salir a aire libre, ventilar la zona). Deben manejar los controles del sistema correctamente, respetar los tiempos de reingreso tras una desinfección de choque, y seguir las instrucciones para cambio de filtros o limpieza del equipo. La creación de manuales internos y la señalización en áreas tratadas con ozono (p. ej., avisos de “Área ozonizada - No ingresar durante tratamiento”) son medidas recomendables para institucionalizar buenas prácticas.
- Compatibilidad de materiales: El ozono, por su naturaleza oxidante, puede tener efectos sobre ciertos materiales. Es conocido que concentraciones elevadas o exposición prolongada pueden degradar gomas, plásticos y otros polímeros no resistentes, volviéndolos quebradizos. Por ello, al implementar ozono se debe verificar que los materiales en contacto directo sean compatibles: por ejemplo, utilizar mangueras, sellos y juntas de materiales ozonoresistentes (ej. Viton, silicona, teflón) en lugar de caucho natural. En las instalaciones eléctricas, asegurar que los cables tengan aislamiento adecuado que no se vea afectado. Afortunadamente, muchos metales (acero inoxidable, aluminio anodizado) resisten bien al ozono en las condiciones habituales, pero el acero al carbono sin recubrimiento podría oxidarse más rápidamente en atmósfera ozonizada húmeda. Estas consideraciones de materiales garantizan la longevidad de la inversión en equipos y evitan sorpresas como fugas en mangueras por degradación.
En conclusión, la implementación exitosa del ozono requiere verlo no solo como un equipo añadido, sino como parte integral de la operativa de bioseguridad. Con el correcto diseño, monitoreo y entrenamiento, las granjas y plantas pueden incorporar el ozono en su rutina diaria de forma armoniosa, obteniendo sus beneficios sin interrumpir la producción ni comprometer la seguridad.
Beneficios frente a métodos convencionales de desinfección
La ozonización ofrece una serie de ventajas comparativas respecto a los métodos tradicionales de desinfección utilizados en la industria porcina. A continuación se destacan los beneficios clave del ozono en contraste con desinfectantes químicos comunes (p. ej., hipoclorito de sodio, amonios cuaternarios, formaldehído, ácidos, etc.):
- Amplio espectro y rápida acción: El ozono es un desinfectante de acción más rápida y potente que muchos químicos convencionales. Puede inactivar una gran variedad de microorganismos (bacterias Gram positivas y negativas, virus, hongos, esporas) en tiempos muy cortos, a menudo de segundos a minutos. Métodos como el cloro o los desinfectantes oxidantes tradicionales requieren más tiempo de contacto y en algunos casos son menos efectivos contra ciertos patógenos (por ejemplo, el cloro es menos efectivo contra esporas o virus encapsulados que el ozono).
- Sin residuos químicos ni sabores: A diferencia de los desinfectantes que dejan residuos (ej. cloraminas, fenoles) sobre superficies, agua o alimentos, el ozono no deja residuo más que oxígeno. Esto elimina la necesidad de enjuagar con agua limpia tras su aplicación en superficies de equipos o canales, ahorrando tiempo y agua. En agua de bebida, no genera sabores extraños que puedan reducir el consumo por parte de los animales, ni subproductos perjudiciales. Por ejemplo, el cloro puede formar compuestos organoclorados no deseados, mientras que el ozono descompone orgánicos en compuestos más simples sin generar residuos persistentes.
- Generación in situ sin insumos peligrosos: El ozono se produce a partir del aire u oxígeno, con un consumo relativamente bajo de electricidad. No requiere manejar, almacenar ni transportar sustancias químicas concentradas (que a veces son corrosivas o peligrosas). Esto simplifica la logística de la desinfección: se evita almacenar bidones de químicos en la granja, eliminando el riesgo de derrames o mezclas incorrectas. Además, al ser generado in situ, siempre está fresco y disponible bajo demanda, sin depender de proveedores externos una vez instalado el sistema.
- Compatibilidad con producción orgánica y bienestar: Muchos certificados orgánicos prohíben o limitan el uso de compuestos químicos sintéticos para limpieza. El ozono, al derivar del oxígeno y no dejar rastro, es plenamente compatible con la producción orgánica de carne, huevos o lácteos. Igualmente, desde el punto de vista de bienestar animal, eliminar residuos químicos en el ambiente es positivo. El ozono permite mantener la higiene reduciendo la exposición de los cerdos a desinfectantes agresivos (ej. formaldehído), cuyos remanentes podrían causar irritación. En pocas palabras, es una alternativa más eco-amigable y acorde a sistemas de producción sostenibles.
- Eficacia en aire y otras matrices donde químicos no llegan: Muchos desinfectantes convencionales solo actúan mediante contacto directo sobre superficies limpias, mientras que el ozono puede aplicarse en fase gaseosa, alcanzando rincones del ambiente que serían inaccesibles a líquidos o aerosoles comunes. Esto le da una ventaja al tratar grandes volúmenes de aire o infraestructura completa de un recinto, donde métodos como fumigaciones con formaldehído requieren más tiempo de exposición y son tóxicas. Asimismo, en agua, el ozono supera al cloro en eficacia sin afectar el pH en el rango neutro, y tras su acción desinfectante mejora parámetros como DBO/DQO al oxidar materia orgánica.
- Reducción de olores y mejora ambiental: Algunos métodos tradicionales no abordan el problema de los olores y gases en granjas (amoníaco, sulfhídrico). El ozono, en cambio, reacciona con compuestos odoríferos oxidándolos y neutralizándolos. Esto no solo reduce las molestias para trabajadores y animales, sino también disminuye las emisiones contaminantes al entorno, contribuyendo a una operación más limpia de cara a la comunidad. Por otro lado, mantener bajos niveles de amoníaco y polvo con ozono puede mejorar la salud respiratoria tanto de animales como de personas en la granja, algo que los desinfectantes comunes no logran impactar directamente.
- Menor resistencia microbiana: El mecanismo de acción del ozono es oxidativo y multi-objetivo (ataca múltiples sitios en los microorganismos), lo que dificulta que bacterias o virus desarrollen resistencia específica al ozono. En cambio, con el uso repetido de ciertos sanitizantes químicos existe riesgo de selección de cepas resistentes (por ejemplo, bacterias menos sensibles a amonios cuaternarios tras exposiciones repetidas). Así, el ozono puede ser una herramienta en la rotación de desinfectantes para evitar dicho problema.
Cabe mencionar que los métodos convencionales también tienen sus fortalezas (por ejemplo, algunos son más estables a largo plazo, o funcionan en presencia de materia orgánica mejor que el ozono). Por ello, ozono y métodos tradicionales no son necesariamente excluyentes, sino que pueden complementarse. No obstante, como se aprecia, el ozono ofrece un perfil muy atractivo en términos de eficacia, seguridad alimentaria y sostenibilidad, posicionándolo como una alternativa o complemento superior en muchos aspectos para la bioseguridad porcina.
Limitaciones y pautas de seguridad
Si bien el ozono es una tecnología prometedora, es importante comprender sus limitaciones y manejarla con precauciones para garantizar que su adopción sea segura tanto para los animales como para las personas. A continuación se abordan los principales puntos a considerar:
Limitaciones de la tecnología de ozono:
Limitaciones de la tecnología de ozono:
- Persistencia breve y falta de residualidad: El ozono tiene una vida media corta; en agua se descompone en menos de 30 minutos y en aire seco igualmente dura poco antes de revertir a oxígeno. Esto significa que no ofrece un efecto residual prolongado tras su aplicación. A diferencia de un desinfectante como la cal o ciertos iodóforos que permanecen activos por horas o días, el ozono actúa rápidamente pero también se consume rápidamente. En consecuencia, para mantener una desinfección continua se requiere un suministro constante (p. ej., generación permanente en el ambiente), y su eficacia puede verse reducida si hay reinóculo constante de patógenos una vez que cesa la ozonización.
- Eficacia reducida en presencia de materia orgánica: El ozono, al ser un oxidante no selectivo, reacciona con cualquier materia orgánica que encuentre. Si el ambiente o el agua a tratar tiene elevada carga orgánica (estiércol, restos de alimento, tierra), gran parte del ozono se consumirá oxidando esa materia en lugar de los microorganismos objetivo. Por ello, el ozono funciona mejor tras una limpieza previa. No es un sustituto de la limpieza física: debe aplicarse sobre superficies relativamente limpias o agua filtrada para que su poder germicida se aproveche al máximo. Este comportamiento también implica que su alcance en profundidad es limitado (no penetra bien en capas de suciedad o estiércol acumulado).
- Posible acción corrosiva sobre ciertos materiales: Como se indicó antes, el ozono puede degradar componentes de goma, algunos plásticos y recubrimientos si están expuestos con frecuencia. Esto implica que puede haber costos de reemplazo o adaptación de materiales en la granja o planta (cambiar sellos, proteger componentes electrónicos sensibles al ozono). Aunque la mayoría de las estructuras metálicas resisten bien a las concentraciones típicas, debe tenerse precaución de no exponer equipos delicados (por ejemplo, ciertos sensores o aparatos electrónicos) a atmósferas con ozono sin consultarlo con el fabricante.
- Coste inicial y requerimientos energéticos: La inversión en generadores de ozono industriales y su instalación puede ser significativa. Si bien a largo plazo ahorra en insumos químicos, el desembolso inicial podría ser una barrera para pequeños productores. Asimismo, requieren suministro eléctrico constante; en caso de cortes de energía, se pierde la capacidad desinfectante hasta reanudar la generación (por lo que puede ser prudente tener sistemas de respaldo o al menos tomar en cuenta este punto en los planes de contingencia). El consumo eléctrico del ozono no es muy alto relativo a otros equipos (y se compensa con el ahorro en químicos y agua caliente, por ejemplo), pero debe tenerse en cuenta dentro de los costos operativos.
- Efectos variables según condiciones ambientales: La eficacia del ozono puede depender de factores como la temperatura y la humedad. A temperaturas muy bajas, la reacción del ozono con microbios es algo más lenta, y en agua fría su solubilidad aumenta pero su descomposición se lentifica (lo que puede ser positivo hasta cierto punto). Con alta humedad en aire, el ozono puede generar radicales secundarios (hidroxilos) que también desinfectan pero a la vez podría haber reacciones con compuestos volátiles formando subproductos. En resumen, las condiciones del entorno pueden influir y es necesario calibrar la aplicación de ozono a cada situación específica.
Pautas de seguridad para el uso de ozono:
- No exceder concentraciones seguras en presencia de personas y animales: Es imperativo mantener el ozono ambiental por debajo de los límites recomendados cuando haya seres vivos presentes. Se debe apuntar a ≤0,1 ppm para exposiciones prolongadas de trabajadores (8 horas), y en animales domésticos estudios sugieren que niveles de 0,1–0,2 ppm no causaron daños observables a corto plazo, pero por precaución se suele limitar a ~0,05–0,1 ppm en las naves ocupadas. Una concentración de 1–2 ppm ya provoca irritación de garganta y mucosas en pocos minutos de exposición, y niveles mayores (>5 ppm) son peligrosos incluso a corto plazo. Por tanto, nunca se debe operar un generador de ozono en modo de choque con personal o animales adentro. Todas las aplicaciones de choque deben hacerse en recintos vacíos y bien sellados, verificando luego que los niveles bajen a <0,1 ppm antes de reingresar (el olor característico a "ozono/eléctrico" debe prácticamente desaparecer, aunque recordar que el olfato no es un medidor exacto).
- Contar con ventilación y destrucción de excedentes: En espacios cerrados, se recomienda tener algún sistema de extracción o destrucción de ozono al finalizar los tratamientos. Muchos generadores incluyen un ozon destructor (catalizador de carbón activado o catalizadores de manganeso) para decomponer el ozono sobrante rápidamente una vez cumplida la desinfección. Alternativamente, ventilar abriendo puertas/ventanas con circulación de aire acelera la disipación. Nunca dirija el flujo de aire ozonizado sin tratar hacia áreas donde haya personal trabajando. En circuitos de agua ozonizada, disipe el ozono sobrante en un tanque de contacto o mediante ventilación para que no se libere gas a zonas ocupadas.
- Equipos de protección y capacitación: Aunque el objetivo es que nadie esté expuesto a niveles riesgosos, siempre es posible algún accidente o fuga. Por ello, el personal debe estar capacitado en primeros auxilios ante sobreexposición: en caso de inhalación irritante, salir al aire libre fresco, hidratarse, y si hay síntomas fuertes buscar atención médica. No está de más disponer de máscaras respiratorias con filtro para ozono (filtros de carbón activado) para trabajos de mantenimiento o intervenciones donde podría haber concentraciones elevadas (por ejemplo, entrar antes de tiempo a una sala ozonizada si fuese necesario por alguna urgencia). Sin embargo, la prevención es la mejor medida: usar monitorización continua, candados de seguridad que impidan encender ozono cuando alguien ha entrado, señalización adecuada, etc., reducirá casi a cero la posibilidad de incidentes.
- Plan de contingencia y mantenimiento de registros: Como con cualquier medida de bioseguridad, es recomendable llevar un registro de las actividades de ozonización: cuándo se hicieron tratamientos de choque, qué concentraciones se manejaron, resultados de pruebas microbiológicas antes/después (si se realizan), calibraciones de sensores, mantenimientos efectuados al equipo, etc. Esto no solo ayuda a evaluar la eficacia a lo largo del tiempo, sino que también sirve de respaldo en caso de auditorías sanitarias o investigaciones (por ejemplo, demostrar que se siguen los protocolos y límites de seguridad). En el plan de contingencia, incluir qué hacer ante una falla del sistema (¿se alternará con un desinfectante químico temporalmente?), ante un derrame de agua ozonizada (bajo riesgo pero igualmente), o ante síntomas de sobreexposición en un trabajador.
Aplicando estas pautas, el uso de ozono puede ser extremadamente seguro. De hecho, una ventaja es que el ozono tiene un olor detectable a muy baja concentración (≈0,01–0,05 ppm), lo que generalmente proporciona una alerta natural antes de llegar a niveles peligrosos. Muchos operarios notarán el olor a "aire tras tormenta eléctrica" y sabrán que el sistema está funcionando; si ese olor se volviera fuerte o picante, indicaría que la concentración está subiendo más de lo deseado, dando oportunidad de evacuar o apagar el equipo. En suma, con procedimientos adecuados, el ozono puede manejarse sin riesgos mayores, brindando sus beneficios sin comprometer la salud de trabajadores ni animales.