Guía técnica para evaluación inicial. Cada instalación requiere validación de sus propios datos.

El efluente no es una fórmula fija

Dos plantas con igual caudal pueden tener demandas de ozono muy distintas. Los compuestos disueltos, sólidos, color y cambios de producción alteran el consumo y el tiempo necesario. Por eso un valor de dosis tomado de otro proyecto puede conducir a un equipo insuficiente o sobredimensionado.

Qué debe responder una prueba

Una prueba útil compara muestras representativas a distintas condiciones de dosis y contacto. Debe medir la evolución de los parámetros que motivan el proyecto, no solo observar un cambio visual. En un pilotaje estudiamos contaminantes, estimamos la demanda de ozono y usamos el resultado para dimensionar el equipo antes de invertir.

Cómo preparar muestras y criterios

Defina primero el objetivo de salida y el rango normal de operación. Reúna análisis recientes y, si el efluente varía, muestras de diferentes turnos o temporadas. Acuerde cuáles parámetros se medirán, métodos de laboratorio, límites de detección y criterios de aceptación. El piloto debe reflejar lo mejor posible el agua que recibirá la planta definitiva.

Del ensayo a la planta

Los resultados de laboratorio orientan la producción requerida, pero el diseño final también considera transferencia de gas, hidráulica, tiempo de contacto, automatización y seguridad. Una propuesta seria debe explicar cómo se convierten los resultados del piloto en capacidad instalada y qué incertidumbres permanecen. Si el agua cambia con el tiempo, la operación necesitará margen y control adecuados.

Fuentes consultadas