Guía técnica para evaluación inicial. Cada instalación requiere validación de sus propios datos.

1. Definir el problema y la condición de entrada

¿Qué se desea cambiar: microbiología, color, olor, una sustancia específica o la estabilidad de un circuito? La respuesta debe expresarse como un objetivo medible. Para agua, se necesitan caudales mínimo y máximo, variaciones por turno, análisis de entrada y resultados exigidos. Para aire, importa la fuente, el caudal y la composición probable del olor. Una cifra de gramos por hora sin estos datos es solo una capacidad de generación, no una garantía de tratamiento.

2. Trazar el proceso completo

Una especificación debe mostrar de dónde viene el gas de alimentación, cómo se prepara, dónde se genera el ozono, cómo se inyecta y dónde ocurre el contacto. También debe incluir la medición, el manejo del gas residual y las condiciones de seguridad. Cuando existe una planta previa, hay que ubicar la nueva etapa dentro del tratamiento existente y definir interfaces hidráulicas, eléctricas y de automatización.

3. Dimensionar con el agua o aire real

La demanda cambia con la composición de la corriente. En efluentes, Recomendamos pilotaje porque la demanda de ozono puede variar mucho entre aguas. En otras aplicaciones, la selección puede basarse en análisis, pruebas y criterios de diseño adecuados al riesgo del proyecto. La producción nominal del generador se evalúa junto con concentración, gas de alimentación y eficiencia de transferencia.

4. Definir cómo se aceptará el sistema

Antes de comprar, establezca qué parámetros se medirán al arranque y durante operación: caudal, producción, presión, condición del gas, concentración disuelta cuando corresponda, calidad de salida y alarmas. Registre también mantenimiento, repuestos, capacitación y responsabilidades. Así se puede comparar una propuesta con otra por alcance y resultado verificable, no por un solo número de catálogo.

Fuentes consultadas